domingo, 18 de septiembre de 2011

Taza de Café.


Me levanto por las mañanas abro los ojos y miro de cerca ese reflejo que forma el vapor de la ducha y mi mente empieza a divagar. Me apresuro por llegar cada día más últimamente razones sobran, enigmas, señales que buscar…

Es su aroma que deseo al abrazar, su olor, su temperatura tenerla entre mis manos e imaginar y degustar su sabor, ese aroma que  rompe y me cristaliza en segundos un escalofríos que recorre mi espina dorsal.

Es como si me mirara fijamente y leyera mi mente y viceversa, la observo detenidamente, detallada y guardo ese momento de color en mi mente, iluminado con delicados relieves y texturas.

Y finalmente me decido a tomarla, a degustarla y destellos a mi constelación escucho explotar sin fin de luces a imaginar y mirar por dentro de mis labios ese sabor encontrar…

Y no aguanto ni un segundo más, por probar de nuevo ese sabor de la taza de café que visito cada mañana… Pero de algo estoy seguro y es que mañana otro día será...