lunes, 25 de junio de 2012

Cada quien sus perversiones.


Era ella y en el mismo lugar era el. Ambos se miraban de un extremo al otro, pequeños gestos, risas y murmullos. Ella lo miraba y el se sonrojaba. El guiñaba y ella suspiraba. El tiempo era temporal, estaba intermitente, de esos instantes que el tiempo es fugaz y que desearías detener. Esos pequeños detalles que deseas enmarcar y colocarlo al lado de tu cabecera para intentar soñar.

La vida es tan deliciosa que no, nos detenemos a degustarla, tomar la cuchara más pequeña que encuentres y simplemente degustarla, es tan fugaz que intentamos correr sin mirar de nuevo atrás. Y dar unos pasos atrás no sería fatal sería una oportunidad a los caminos no atravesados.

Esas sonrisas juguetonas, esos recuerdos de infancia, serán solo recuerdos mientras ellos sólo se miren de su extremo, ella su mente y el la suya.

Mientras tanto esperemos a que otros visiten este café y sueñen a fantasear...

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